lunes, julio 09, 2007

El socio - Jenaro Prieto


Libro: El socio
Autor: Jenaro Prieto
Nacionalidad: Chileno
Año de publicación: 1929
N° de páginas: 161

El socio es una de las novelas más inteligentes y originales de la narrativa chilena. Contrapone un ente real y uno ficticio... una mentira que invade la vida del protagonista.

Jenaro Prieto fue un notable escritor y agudo humorista, abogado y periodista, pintor, dibujante y caricaturista.

Otros libros de su autoría son "Humo de pipa", "Un muerto de mal criterio", "Pluma en Ristre", "Con Sordina" y su obra póstuma "La casa vieja" (Prolongada por Lautaro García).

Resumen:
La historia es protagonizada por Julián Pardo, un hombre con una existencia mediocre que se desempeña como corredor de propiedades y que anhela superar la crisis económica en la que se encuentra e ingresar de lleno al competitivo mundo de los negocios.

Pero Pardo es un hombre en constante dualidad entre lo que quiere y lo que debe hacer para conseguirlo; su inseguridad lo vuelve incapaz de tomar verdaderas responsabilidades, de modo que decide apelar al recurso que tantas veces vió en otros; responsabilizar al socio.

El detalle es que al no tenerlo, surge la invención y nace Mr. Walter Davis, al que Pardo nos “presenta” como un experimentado hombre de empresa, seguro de sí mismo, sabio, con altura de miras y que con el correr de los acontecimientos, se reafirma en su sitial de hombre digno de imitar, de ejemplo a seguir.

Lo cierto es que esta creación, este “socio” inglés construído por Pardo, no es sino la imagen que éste quisiera que el espejo le devolviera, la proyección de todo lo que desea para si. ¿Por qué, entonces, adjudicarle todas estas cualidades a un ser cuya existencia nació de él mismo?, porque conciente o inconcientemente Pardo está acostumbrado a la idea de que el otro es mejor, tanto así, que permite que su propia invención llegue a serlo: se convierte en subsidiario de su propia creación, en la sombra de un ente ficticio, que acaba por atraparlo y consumirlo.

Mr. Davis crece a tal punto que traspasa todas las esferas de la vida de su creador; se ha vuelto un ser paradójicamente omnipresente desde la ausencia, que acerca a Pardo hasta su fin, que lo ahoga, que acaba destruyéndolo amparándose en la dolorosa ironía de la inexistencia. La idea del “doble” se hace aún más patente: víctima y victimario son uno sólo.

Frases del libro:
- Un socio que no existe ¡es una maravilla! No hay desacuerdos, no hay molestias: si conviene, opina; si no, guarda silencio.... No existen apremios ni precipitaciones. Con decir la frase consagrada: "Necestio consultarlo con mi socio", se cuenta desde luego con un día de plazo para pensar en el asunto. Si se requiere más tiempo, con decir que está ausente basta y sobra.
- Ella seguía repitiendo "¡Tengo pena... tengo pena!" Con ese desconsuelo de los niños regalones que tienden a llorar más al sentirse acariciados.
- Los poetas, los sentimentales, saben sin duda transmitir sus emociones, pero... no saben ocultarlas.
- El amor tiene también su trayectoria. Vuela, se eleva, se pierde entre las nubes, parece que va a tocar el cielo... choca de pronto en un objeto extraño y cae pesadamente a tierra.
- Primero las miradas; luego, las manos; después los besos a escondidas... ¡ah, si no fuera por esa salsa algo picante del peligro, del temor a la sorpresa del marido, todos los besos tendrían un sabor muy semejante.
- Ciertamente que el amor, la fama y el talento pueden proporcionar algunos goces; pero esta admiración estúpida de los hombres, las mujeres y hasta los árboles ante esa cosa aún más estúpida que es el dinero, tiene un encanto de índole especial. Y es que el oro es una manifestación del triunfo. Un millonario es un poeta de las cifras. Es natural que despierte interés, que se le trate de conocer, que se le admire.
- La razón, la locura... ¡Qué abismos tan cercanos y tan inexplorados!
-¿Qué es un loco? Un hombre que no quiere someterse a la opinión de los demás. Se le encierra. Un cuerdo, en un país de locos, iría también al manicomio.
- Sólo ahora que había estado a punto de perderla, comprendía hasta qué punto esa mujer formaba parte de su vida.
- Sí, Míster Pardo, soy una mentira..., una mentira que ha crecido y tomado cuerpo y se ha vuelto en contra suya, como todas las mentiras.
- Los únicos seres reales, son los que nunca han existido.

1 comentario:

Dess dijo...

Buenísimo. Que pena que no haya tantas opiniones de este libro por la internet.. justo planteo leerlo y me he animado más con esto
Saludos!