lunes, mayo 18, 2009

LA ÚLTIMA NIEBLA - MARÍA LUISA BOMBAL

Libro: La última niebla 
 Autor: María Luisa Bombal Anthes 
 Nacionalidad: Chilena 
 Año de publicación: 1935 
 Nº de páginas: 55

La última niebla es una novela que nos pasea por la vida y el alma de una mujer, que sueña más allá de su realidad.

María Luisa Bombal Nació en Valparaiso en 1910 y al igual que el personaje central de la historia tuvo una vida bastante agitada por el desamor. En 1974 obtuvo el Premio Ricardo Latcham. En 1976 fue condecorada con el Premio Academia Chilena de la Lengua. Finalmente, en 1978 ganó el Premio Joaquín Edwards Bello. Falleció el 06 de mayo de 1980 víctima de una hemorragia digestiva.

Otros libros de su autoría son: La amortajada, El arbol, La Casa del Recuerdo, La Historia de María Griselda, La Maja y el Ruiseñor, Las islas nuevas, Mar, Cielo y Tierra y Las Trenzas. 

Resumen:
Es la historia de una mujer que se casa con su primo, luego que este pierde a su primera esposa. Lo que en un principio debía ser la culminación de una bella historia de amor, se transforma en la odisea de una mujer que comprende que sólo es un reemplazo en la vida de este hombre, un vil instrumento para no sentirse tan desamparado, para cumplir con las normas que la sociedad le impone. Ella sueña...sueña con un amante que cumple todos sus deseos, que le da a su vida una razón para vivir. El amante la aparta de esa realidad tan despiadada, aquella en la cual no es amada. Divisa al amante entre la niebla de su corazón, lo anhela, lo extraña, lo imagina siguiéndola, tratando de convencerla para que siga a su lado, pero sólo es un sueño, cuando se disipe la última niebla ella comprenderá que no tiene esperanzas.

La protagonista intenta suicidarse al descubrir que todo fue un sueño, pero su acción es impedida por su esposo, sin hacer pregunta alguna.

Finalmente, la protagonista entiende que fue un autoengaño y trata de vivir normalmente su vida.

Frases del libro

- Mi dolor de estos últimos días, ese dolor lancinante como una quemadura, se ha convertido en una dulce tristeza que me trae a los labios una sonrisa cansada. 

- Ardo en deseos de que me descubra cuanto antes su mirada. 

- Daniel, no te compadezco, no te odio , deseo solamente que no sepas nunca nada de cuanto me ha ocurrido esta noche... 

- Tan sólo con un recuerdo se puede soportar una larga vida de edio. Y hasta repetir, día a día, sin cansancio, los mezquinos gestos cotidianos. 

- En cada minuto hay para mí una espera, cada minuto tiene para mí su emoción. 

- Mi amor por él es tan grande que está por encima del dolor de la ausencia. Me basta saber que existe, que siente y recuerda en algún rincón del mundo. 

- Y si llegara a olvidar, ¿cómo haría entonces para vivir?. 

- Bien sé ahora que los seres, las cosas, los días, no me son soportables sino vistos a través del estado de vida que me crea mi pasión. 

- Tan sólo un recuerdo mantiene mi vida, un recuerdo cuya llama debo alimentar día a día para que no se apague. Un recuerdo tan vago y tan lejano, que me parece casi una ficción.

2 comentarios:

Jorge Muzam dijo...

Espero que lo actualices, Marcela. Es un buen blog, útil, honesto, nada pretencioso. Me gustó.

Un abrazo

Jorge Muzam

Mi blog: Cuadernos de la ira

Valentina Alicia dijo...

Debo decir que es un análisis que representa directamente la frase: "A buen entendedor, pocas palabras"
Este cuento me ha tocado leer este mes en el colegio, y me costó entenderlo.
Gracias por compartir tu individualidad.